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Mostrando entradas de 2017

Bonita

Es a veces tan frágil la manera en la que nace… Sutil, entre los despojos de un invierno limosnero, tan frágil, tan suave, con el aroma febril de la inexperiencia, cual llama que brota débil entre los escombros del alma, intentando iluminar el vacío que un día se quedó sin luz. Bonita y creces, sin mi permiso, creces inquietante veraniega, acogida a una fuerza descomunal, con ganas, impetuosa, abrigada del cálido umbral de mis vagos y tímidos intentos, y creces bonita, impresionante, sorprendiéndome todos los días, llenando como agua cada rincón de ésta mi infértil tierra, bajo los acordes estruendosos y armónicos de una fe ciega. Compones notas de puntitas mientras bailas descalza, envuelta en los suspiros de sentimientos que creía muertos, los reparas alocada y con sutil ternura me los guías, inundándome por dentro y por fuera desatando la guerra. Bonita y creces, aunque no lo quiera logras que pase, Y de a poco me haces libre de lo que tanto tiempo f...

Entre troles y gorditas de nata

Hace unos días visité la que por casi cinco años fue mi ciudad, no la conocía ya tan bien, las calles me brincaban, no sabía si subían o bajaban, algunos sitios parecían perfectamente iguales y otros no lograban venirme a la memoria. Sentí nostalgia, realmente mucha, no fueron pocos los atardeceres melancólicos que bajé por el camellón del 17 a la sombra majestuosa de los viejos arboles, añorando otra ciudad, deseando que fueran ambas vecinas y tener cerca todo lo que amaba en ese momento. Otras tantas me hice "pato" en la de Hidalgo, fingiendo que traía dinero para comprar lo que me llegara a gustar, cuando en realidad solo me alcanzaba para un trole y unas gorditas de nata. Nunca he sido bien ubicada, recuerdo que aún en ese tiempo confundía la de Carrera con la de Berriozabal, y el micro verde con el otro verde.  -¿Cuál es el que va para la secundaria cuatro? Preguntaba con frecuencia a mis amigos quienes con burla respondían: -¿No eres de aquí o qué...

La mano en la ventana

   Alguien está parado en mi ventana, pero no logró despertarme del todo, me ha dado parálisis del sueño y me es imposible moverme o abrir bien los ojos siquiera; quizá de hecho lo que justo ahora estoy viendo sea todo producto de una alucinación. Siento el corazón acelerado, de por sí es desesperante no poder parpadear, solo veo la sombra a través de la delgada cortina, al otro lado de la ventana: es larga y delgada, tiene una mano pegada al cristal, bueno, al menos tiene manos, lo que significa que es una persona, aunque eso empieza a preocuparme aún más, probablemente sea alguien que me espía o que pretende entrar a robar... o a violarme.    Mi corazón empieza a latir más rápido y yo ni siquiera logro respirar con normalidad, siento como mi pecho pesa cada vez que intento llenar de aire mis pulmones, me duele, incluso creo que no estoy respirando lo suficiente, y aunque mi boca está abierta de manera involuntaria, tampoco consigo jalar aire por esa vía, es de...

Locuras y cosas extrañas

Me ardes en la mente,  transformas mis ideas en pequeños paraísos cuando te pienso, y te pienso tú no sabes de qué manera, y cada vez de más maneras...  Y te veo entre mis brazos sin hacer nada comiéndome con la mirada,  esa mirada que me retuerce las ganas de devorarte poco a poco con esta hambre que te tengo,  me gustas curiosa loca encendida, discreta locura mía, me llenas de polvo los recuerdos, me haces nada,  me haces todo, me haces explotar en mil millones de universos paralelos,  repletos de estrellas, de lunas...   Me divagas en la mente como el estribillo de mi canción favorita,  y me vienes al recuerdo y me vienes a la piel,  y te construyo lentamente en mi imaginación lunar por lunar,  y me llenas de ansias, de ganas y de veinte palabras más que no he podido pronunciar.

Génesis

    A veces las historias no tienen ningún sentido, vienen y van, algunas se crean, otras se cambian, con el paso del tiempo, de los años. Yo, por ejemplo, no sé qué tanto cambiará mi historia, hasta donde ha de llegar, ni cuanto perdurará, pero lo que sí sé es que tengo que contarla, porque alguien tiene que saberlo.     Hace 45 años que se esperaba que el mundo cambiara, que ocurriera algo sorprendente, algo que revolucionara la vida y nos hiciera evolucionar a nosotros como especie. Ese cambio sin embargo, parecía venir muy lento, y es que a pesar de los avances tecnológicos que empapaban nuestra industria, las mejoras en la calidad de vida eran pobres; a decir verdad, buscábamos un algoritmo que resolviese nuestros defectos y deficiencias desde afuera, como un soporte, como un software que nos ayudara a ser mas eficaces, y dejábamos de lado las leyes propias de la naturaleza, evolucionar desde adentro y por necesidad.     El centro médico en ...

Pretextos

Hoy no tengo palabras, el maquillaje se ha corrido, mi boca está rota quebrados los ojos, se ha muerto el olvido... lo que tanto esperabas. Me golpean impotentes las letras en mis manos, ya nadie aquí toca, solo hay despojos, no quedan reclamos de lo que estamos consientes. Hoy no pienso verte de frente, yo ya no tengo motivos, cambiaron los versos, pisaste mis sueños, dejaste abierto y todo se ha ido. Tal vez no soy muy fuerte, quizá ninguno lo fuimos, dejemos los juegos que sobran pretextos, yo no estoy muriendo, puedes irte tranquilo.

La loca

Me gustaría ser el amor de su momento para amarle en las risas y en sus oscuros misterios, para llevarle serenata justo ahí bajo su cuello, y cantarle melodías al compás de sus besos. Quererla, desearla, admirarla, para llevarla de la mano  y ansiar quemarla.  Que el incluso el más anciano sepa que ha sido en mí  dónde cada noche ha ardido para volver a la vida. La loca me atrapa,  me engaña y consterna,  hunde sus manos en mí,  me llena de amor y me vacía tanto de ella. Me gustaría ser al amor de su momento, tan sólo por hoy atarla para probar de sus ojos y fingir amarla, para hacerla libre mientras duerme y volver mañana si ella quiere. 

Viajero

Lleva ligero las botas al vuelo, no más, no menos, alegre y cordial quizá entre mentiras y sal, tal vez a verdades y el cielo, con los ojos clavados en él, lloviendo gracia lejos de aquí, montando viajes casuales, volviendo a esa su casa el mundo entero sin llave, dejando en mi boca un hogar que huele a él, que sabe a mar.

Mar Caribe

Hacía mucho tiempo atrás me había preguntado qué caso tenía arriesgarme nuevamente, ya sabes, poner otra vez todas tus buenas intenciones en manos de un completo desconocido y dejarle apostar al destino. Recuerdo aún sus ojos y me dan ganas de llorar, eran dulces y cálidos, turquesa, de ese turquesa que tiñe al mar caribe, mi favorito...  parecían iluminados por el mismo sol. Su sonrisa era perfecta para mí, venía de una boca pequeña, delgada y sutil que anclaba palabras y las hilaba con arcos lindos cada vez que lo hacía reír con mis tonterías. Esa fue la primera vez que lo vi, tan lejos, intentando descifrar mis palabras y explicándome las diferencias que había entre lo que decía y lo que pensaba, siguiendo mis estúpidos juegos e ignorando mi falta de coherencia. Jugué nuevamente, sin maquillaje y a punto de dormir, me había olvidado de todo y estaba ahí. Qué jodida la vida que me puso de nuevo ante una situación que ya no quería ni esperaba, qué jodidos mis ojos trasnoch...

Hasta luego

No me digas hasta mañana, quién de los dos sabe si abriremos los ojos nuevamente... o si querremos, o si seremos aún dos conocidos intentándose encontrar. No me digas hasta siempre, no me gustan las promesas que no soy capaz de adivinar, yo no soy eterna, tú tampoco lo eres, somos pasajeros libres que desean reencontrarse quizá todos los días, tal vez a veces, probablemente mucho tiempo o sólo un par de semanas. De cuando en cuando un hasta luego es suficiente y sumamente necesario, porque es luego cuando quiero volver a besarte, porque es luego sin importar las fechas cuando quisiera volver a ti. am.

Dos pares de pies

Voy a dibujar en tu espalda los mapas de los lugares que aún no conocemos,  lejanos y cercanos, entre aroma de café  y la sencillez de tus labios  que desafían los míos,  vagos, vacíos  pero muy enteros,  sin miedo a caer  en simpleza de tu mundo  lleno de letras, alegre y andariego,  entre tus gustos y tus vicios estrafalarios e intrigantes, de amores, de rostros y sabores,  entre viajes, texturas y canciones, pisando huellas olvidadas entre barro, piedra caliza y pasto,  en la ciudad y en el campo,  de tu mano, a besos... Detrás de tus pies locos danzan los míos aguntandote el paso,  para seguir componiendo alegres y tímidos  las historias que nacen  de tus ojos que me mojan y me hunden en el universo de muchos y pocos. Te alcanzaré los abrazos, guardaré silencio sobre todo,  en calma, sin nada,  que caiga la noche que le amanecer crez...

Esa mujer a la que sigo

Te sigo distraído e inquieto, tocando mi guitarra al compás de tus caderas, loca alarmante mujer desata mis canciones y besa mis pies, voltea a ver a este pobre músico que nace en tu piel, que inventa poemas para volverte a ver. Te sigo a falta de camino, llevando mis sueños contigo, desgastando mi voz para gritarte y ser oído, mi fatal y sensual inspiración, no eres para nada lo que busco y sin embargo cómo te quiero, has cambiado y cómo te llevo. Muerde mis labios mujer, hazme el amor y hablemos después, lléname  la vida con tu manera de ser, cómeme entero de una vez, tócame en pecado, cúlpame de todo; valdrá la alegría, valdrá el llanto, valdrá la pena y el encanto. Contigo yo te sigo, hasta siempre o hasta el amanecer, que a qué viene uno a este mundo si no es a aprender...

Puntos cardinales

El olor de tu piel, intenso... me embriagaba al tocarla, al seducirla , erizarla, entre roces, entre labios y cantos, entre letras y notas. La sensación de tu cuerpo, perfecto... me llenaba al sucumbirle, al pertenecerle, tenerle, con excusas, bajo luces y sombras, entre negaciones y sobras. La ternura de tu alma, misterio... un poco enamorada al escucharla, al sentirla, encontrarla, entre secretos, entre vacíos y silencios, entre adivinanzas y miedos. Tú, justo a quien le escribo... te amaba al tenerte, al perderte, sin ser tuya, con todo, con nada y aun mas, a la par tuyo y sin ti te amaba.

Cuatro versos y un té

Te extraño ayer, donde aún no existes, te extraño cuando no olía a rosas, en palabras que ni se escriben te extraño... Te quiero algún día, cuando no te des cuenta, cuando no te dé miedo, cuando no me lo prohíbas te quiero... Te llevo aquí, donde no quieres, donde reniegas y te enojas, en lugares donde los recuerdos coinciden, te llevo... Te tengo de alguna manera, aunque no lo quieras, orando bajo el mismo cielo, aunque no lo digas te siento... Foto de Catorce vidas son dos Gatos

Cállate

Cállate de una buena vez para dejarte ir por completo, cállate y vete, no muestres más tu desprecio. Déjame, por fin hazlo, llévate tus desprecios al aire, jódete y déjame, no me enojes mas en silencio. Y guárdate tu asco y cómete tus palabras, si no hay nada, si no hay nada... no lo hay, es suficiente y basta, que no voy a darte lo que quieres, yo no lo tengo y tú no lo mereces, así que anda... Cállate de una buena vez, para empezar por fin a olvidar, cállate y vete, no te hagas más la digna. Déjame después de todo, duda y reniega, y permíteme empezar a recordar Por qué te amo, por qué te amé, si no había nada, ni hubo nada... no lo hay, es suficiente y basta.

El camión de las ocho de la noche

Ella llevaba tres maletas y con una a penas y podía, su boleto marcaba las ocho en punto, pero aún no daban las siete y media, tenía la esperanza de que pasaran mil cosas en ese lapso y su vida cambiara, cerraba los ojos y le imaginaba corriendo por el anden gritando su nombre, suplicándole que aún no se fuera, que hablaran, diciéndole que necesitaba abrazarla tan fuerte que sintiera romperse, pidiéndole que hicieran algo al respecto... Pero lo único que corría por los andenes era el fuerte viento helado que le recordaba lo sola que estaba... Esperó a que toda la fila de gente abordara el autobús, con la esperanza de una llamada, un texto, algo que le hiciera detenerse, entonces una voz le sacó de sus pensamientos: -Señorita, ¿va a abordar?, es tiempo de salir. Cerró los ojos un breve instante y a pesar de lo mucho que los pies le pesaban y de la gran atracción que el suelo ejercía sobre su cuerpo implorándole no avanzar, subió escalón por escalón, como dejando a cada paso ...

Mis camelias amarillas

Cuando regresé estaba muy cansado, quería acostarme un momento, pero debía acomodar las flores amarillas en el jarrón, yo en realidad odiaba las flores amarillas, pero a ella le encantaban, no podía negarme (aunque varias veces le aclaré que no me agradaban), después de todo eran esas con las que yo la conquisté, y parecería estúpido que después de tantos años juntos se las negara, me vería un poco hipócrita, ya saben, como político haciendo promesas de campaña y una vez que gana la elección se olvida de sus propias palabras.  Y bueno, después de todo yo siempre podía ignorar aquellas feas camelias amarillo pollo, pero no podía pasar por alto la sonrisa que le provocaban al pensar que yo aún la amaba como la primera vez que se lo dije.