Mi abuela decía que a media noche las animas salían a deambular por las calles, penando... arrastrando sus enormes y pesadas cadenas a lo largo de la penumbra... como intentando advertir a todos aquellos que andaban en malos pasos, cuál sería su destino si no reconsideraban su vida... De niña, muchas veces batallé para dormir, no me gustaba pensar que al mirar a la ventana pudiese ver un alma en pena, susurrándome que me portara bien o vagaría por la eternidad como ella... Cuando la abuela murió, no quise ver al ataúd... -mejor así,- pensé - quizá si no me ve, no se acuerde de mi y no venga a advertirme nada- Siempre supuse que la abuela desde algún lejano lugar podía verme, intentaba distinguirme, reconocerme... -sería bueno que viniera a decirme cómo es ese lugar en donde está...- le dije muchas veces a mi madre, -no seas tonta- decía ella -los muertos no vienen a mezclarse con los vivos- -Pero la abuela decía que...- -Esos son cuentos que se inventaba para que les e...