No hacía mucho tiempo atrás que me había dado cuenta de como me veía... de reojo, silencioso, como queriendo ocultarse pero sin importarle ser descubierto, por que sabía que me daba cuenta de aquellas insistentes miradas y aun así no las desviaba, al contrario, me penetraba aún más con sus ojos grandes y oscuros, como queriendo descubrir algún secreto o descifrar mi alma, moría de miedo al pensar que eso pudiese ocurrir y por eso fingía que solo era un encuentro casual, espontáneo y estúpido y volteaba a ver cualquier otra cosa... no era tampoco que me pusiera nerviosa... pero es que ¿a quién le gusta que un desconocido intente indagar cosas privadas de su alma? Bueno, tan desconocido no era, si sabía de quien se trataba, su nombre al menos y es que poco había escuchado hablar de él, ¡si hasta eso! al parecer era muy conocido... pero de esos que sabes que hacen pero no quienes son... hay en el mundo muchas personas así, luego te topas con esa gente a cada instante... Había em...