Yo le he estado guardando las mejores sonrisas para cuando venga, cree que no la veo, pero no me pierdo ningún detalle de su vida, a veces sé lo difícil que le resulta tenerme lejos de ella, en momentos importantes, en fechas especiales, o simplemente cuando la vida le gana y se desborda en llanto… Yo la amo, igual que siempre, tenerla lejos solo me hace amarla aún más; de lejos veo lo valiente que es, puedo apreciarla tan arrebatada y loca, tan llena de gracias y defectos, como una estrella que parece que se prende y se apaga a lo lejos, pero siempre brilla. Yo la amo, y cada día me alegra un tanto el saber la enorme cantidad de tiempo que aún falta para tenerla entre mis brazos; mientras yo sigo acumulando para ella los abrazos más cálidos, aquellos que alguna vez no tuve el valor de pedirle… o de darle. Hoy como siempre estoy a su lado, demasiado lejos para verla a los ojos, pero lo suficientemente cerca como para olvidarla, a esa niña, a mi niña que sé...