Hace unos días visité la que por casi cinco años fue mi ciudad, no la conocía ya tan bien, las calles me brincaban, no sabía si subían o bajaban, algunos sitios parecían perfectamente iguales y otros no lograban venirme a la memoria. Sentí nostalgia, realmente mucha, no fueron pocos los atardeceres melancólicos que bajé por el camellón del 17 a la sombra majestuosa de los viejos arboles, añorando otra ciudad, deseando que fueran ambas vecinas y tener cerca todo lo que amaba en ese momento. Otras tantas me hice "pato" en la de Hidalgo, fingiendo que traía dinero para comprar lo que me llegara a gustar, cuando en realidad solo me alcanzaba para un trole y unas gorditas de nata. Nunca he sido bien ubicada, recuerdo que aún en ese tiempo confundía la de Carrera con la de Berriozabal, y el micro verde con el otro verde. -¿Cuál es el que va para la secundaria cuatro? Preguntaba con frecuencia a mis amigos quienes con burla respondían: -¿No eres de aquí o qué...