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Mostrando entradas de agosto, 2017

La mano en la ventana

   Alguien está parado en mi ventana, pero no logró despertarme del todo, me ha dado parálisis del sueño y me es imposible moverme o abrir bien los ojos siquiera; quizá de hecho lo que justo ahora estoy viendo sea todo producto de una alucinación. Siento el corazón acelerado, de por sí es desesperante no poder parpadear, solo veo la sombra a través de la delgada cortina, al otro lado de la ventana: es larga y delgada, tiene una mano pegada al cristal, bueno, al menos tiene manos, lo que significa que es una persona, aunque eso empieza a preocuparme aún más, probablemente sea alguien que me espía o que pretende entrar a robar... o a violarme.    Mi corazón empieza a latir más rápido y yo ni siquiera logro respirar con normalidad, siento como mi pecho pesa cada vez que intento llenar de aire mis pulmones, me duele, incluso creo que no estoy respirando lo suficiente, y aunque mi boca está abierta de manera involuntaria, tampoco consigo jalar aire por esa vía, es de...

Locuras y cosas extrañas

Me ardes en la mente,  transformas mis ideas en pequeños paraísos cuando te pienso, y te pienso tú no sabes de qué manera, y cada vez de más maneras...  Y te veo entre mis brazos sin hacer nada comiéndome con la mirada,  esa mirada que me retuerce las ganas de devorarte poco a poco con esta hambre que te tengo,  me gustas curiosa loca encendida, discreta locura mía, me llenas de polvo los recuerdos, me haces nada,  me haces todo, me haces explotar en mil millones de universos paralelos,  repletos de estrellas, de lunas...   Me divagas en la mente como el estribillo de mi canción favorita,  y me vienes al recuerdo y me vienes a la piel,  y te construyo lentamente en mi imaginación lunar por lunar,  y me llenas de ansias, de ganas y de veinte palabras más que no he podido pronunciar.

Génesis

    A veces las historias no tienen ningún sentido, vienen y van, algunas se crean, otras se cambian, con el paso del tiempo, de los años. Yo, por ejemplo, no sé qué tanto cambiará mi historia, hasta donde ha de llegar, ni cuanto perdurará, pero lo que sí sé es que tengo que contarla, porque alguien tiene que saberlo.     Hace 45 años que se esperaba que el mundo cambiara, que ocurriera algo sorprendente, algo que revolucionara la vida y nos hiciera evolucionar a nosotros como especie. Ese cambio sin embargo, parecía venir muy lento, y es que a pesar de los avances tecnológicos que empapaban nuestra industria, las mejoras en la calidad de vida eran pobres; a decir verdad, buscábamos un algoritmo que resolviese nuestros defectos y deficiencias desde afuera, como un soporte, como un software que nos ayudara a ser mas eficaces, y dejábamos de lado las leyes propias de la naturaleza, evolucionar desde adentro y por necesidad.     El centro médico en ...

Pretextos

Hoy no tengo palabras, el maquillaje se ha corrido, mi boca está rota quebrados los ojos, se ha muerto el olvido... lo que tanto esperabas. Me golpean impotentes las letras en mis manos, ya nadie aquí toca, solo hay despojos, no quedan reclamos de lo que estamos consientes. Hoy no pienso verte de frente, yo ya no tengo motivos, cambiaron los versos, pisaste mis sueños, dejaste abierto y todo se ha ido. Tal vez no soy muy fuerte, quizá ninguno lo fuimos, dejemos los juegos que sobran pretextos, yo no estoy muriendo, puedes irte tranquilo.

La loca

Me gustaría ser el amor de su momento para amarle en las risas y en sus oscuros misterios, para llevarle serenata justo ahí bajo su cuello, y cantarle melodías al compás de sus besos. Quererla, desearla, admirarla, para llevarla de la mano  y ansiar quemarla.  Que el incluso el más anciano sepa que ha sido en mí  dónde cada noche ha ardido para volver a la vida. La loca me atrapa,  me engaña y consterna,  hunde sus manos en mí,  me llena de amor y me vacía tanto de ella. Me gustaría ser al amor de su momento, tan sólo por hoy atarla para probar de sus ojos y fingir amarla, para hacerla libre mientras duerme y volver mañana si ella quiere. 

Viajero

Lleva ligero las botas al vuelo, no más, no menos, alegre y cordial quizá entre mentiras y sal, tal vez a verdades y el cielo, con los ojos clavados en él, lloviendo gracia lejos de aquí, montando viajes casuales, volviendo a esa su casa el mundo entero sin llave, dejando en mi boca un hogar que huele a él, que sabe a mar.