Eran los caminos un poco toscos, rocosos, pero fieles, tanto, que su verde pigmento que cubrían las elevadas colinas que poco a poco tomaban forma de montañas, ¡relajaban mis sentidos! ¡y la relajaban! lo sé porque lo vi en su rostro... Su ira disminuía, su tensión parecía desvanecerse a la par de que sus uñas poco a poco soltaban la piel de su brazo que tan aferradamente lastimaba, como intentando que aquello doliera más que su pena, ¡como queriendo con aquello, olvidarla!. Entonces, el verde espeso empezo a transformarla... un intento de sonrisa explotó sus lagrimas, no sé si recordaba o pensaba, o sentía o... En realidad no lo sé, ¡sólo sé que lloraba!; se veía tan bella, combinaba perfecto con el aroma de la naturaleza, se veía tan bella, como bestia, como fiera... y aún como ángel que lloraba cual magdalena... ¡mi magdalena!. Cuando al fin detuve el auto, ella no bajo... se aferró a la puerta... tiernamente le invite a salir... cuando ba...