Eran los caminos un poco toscos, rocosos, pero fieles, tanto,
que su verde pigmento que cubrían las elevadas colinas que poco a poco tomaban forma de montañas,
¡relajaban mis sentidos! ¡y la relajaban! lo sé porque lo vi en su rostro...
Su ira disminuía, su tensión parecía desvanecerse a la par de que sus uñas
poco a poco soltaban la piel de su brazo que tan aferradamente lastimaba,
como intentando que aquello doliera más que su pena,
¡como queriendo con aquello, olvidarla!.
Entonces, el verde espeso empezo a transformarla...
un intento de sonrisa explotó sus lagrimas,
no sé si recordaba o pensaba,
o sentía o...
En realidad no lo sé, ¡sólo sé que lloraba!;
se veía tan bella, combinaba perfecto con el aroma de la naturaleza,
se veía tan bella, como bestia, como fiera...
y aún como ángel que lloraba cual magdalena...
¡mi magdalena!.
Cuando al fin detuve el auto, ella no bajo...
se aferró a la puerta... tiernamente le invite a salir...
cuando bajó, su rostro tan extraño, tan lleno de sensaciones,
la hacía lucir.... raramente hermosa, ¡jamás la había visto así!,
¡jamás había observado tan de cerca su alma!.
Muchas personas piensan que alguien cuando es feliz, cuando está enamorado
o cuando ha hecho el amor, luce diferente... ¡radiante!,
esa tarde, me di cuenta, que también cuando se sufre, se irradia...
se irradia belleza, sensibilidad, incluso irradia armonía...
¡esa armonía del equilibrio entre la felicidad y la tristeza que hace esta vida perfecta!
Entonces, me habló de todo, me habló de nada....
de cómo todo era extraño para ella, de cómo
no entendía si el mundo andaba al revés o era mas bien ella quien estaba de cabeza...
Yo sinceramente aunque intentaba consolarla, no escuchaba mucho....
me concentraba mas bien en verla....
¡Ella! tan abnegada a un monstruo que le prometió venir a verla...
y yo, tan embriagado de....
¡de amor!
¡de amor por ella!.
No me interesaba si era rara, no importaba si era mas pequeña, inmadura, o incluso si inventaba monstruos en su cabeza,
¡era precisamente aquello lo que la extasiaba de tanta belleza!
era justo eso lo que la transformaba en...
poco a poco su semblante cambió... eso detuvo mis pensamientos...
el agua corrió y su pena también...
tomó una piedra y la ocultó,
dijo que aquello era un recuerdo para aquel lugar
de que para ella había sido especial....
hablaba tanto, sin parar, sin cesar,
del monstruo, de su sueño
y de ese "ahí"... que aún no sé donde encontrar...
Yo solo quería que se diera cuenta de por qué estaba yo con ella....
por qué arrojaba aquellas piedras,
por qué le mojé el rostro...
o por qué me olvidé de todo...
indudablemente no lo comprendió, o quizá sí y me ignoro...
o quizá no, y yo fui el que no entendió....
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