Si me hubieras preguntado yo ya tenía mi respuesta, yo no lo hubiera considerado, eras tú mi gran apuesta. No es que no tenga palabra, yo no quería cerrar la puerta, ya estaba de ti enamorada ¡no sé cómo no te diste cuenta! Y ahora vienes a reclamarme que no tengo perdón, ¡Soy culpable por haberte dejado bandido entrar cuando tú aún no eras mío! Y ahora vienes a reprocharme que soy mala y no digna de hablarme, si mi único pecado amor mío fue ese día haber yo cedido. Ahora viene y me dices que tú pensabas intentarlo, pero jamás me detuviste ¿Cómo podía yo adivinarlo? Ahora pretendes culparme por haber todo terminado, ¿Y tantas veces que fui a buscarte esperando seguir a tu lado? Pero vienes a reclamarme que no tengo perdón, ¡Soy culpable por haberte dejado bandido entrar cuando tú aún no eras mío! Y ahora vienes a reprocharme que soy mala y no digna de hablarme, si mi único pecado amor mío fue ese día haber yo cedido.