Si me hubieras preguntado
yo ya tenía mi respuesta,
yo no lo hubiera considerado,
eras tú mi gran apuesta.
No es que no tenga palabra,
yo no quería cerrar la puerta,
ya estaba de ti enamorada
¡no sé cómo no te diste cuenta!
Y ahora vienes a reclamarme
que no tengo perdón, ¡Soy culpable
por haberte dejado bandido
entrar cuando tú aún no eras mío!
Y ahora vienes a reprocharme
que soy mala y no digna de hablarme,
si mi único pecado amor mío
fue ese día haber yo cedido.
Ahora viene y me dices
que tú pensabas intentarlo,
pero jamás me detuviste
¿Cómo podía yo adivinarlo?
Ahora pretendes culparme
por haber todo terminado,
¿Y tantas veces que fui a buscarte
esperando seguir a tu lado?
Pero vienes a reclamarme
que no tengo perdón, ¡Soy culpable
por haberte dejado bandido
entrar cuando tú aún no eras mío!
Y ahora vienes a reprocharme
que soy mala y no digna de hablarme,
si mi único pecado amor mío
fue ese día haber yo cedido.

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