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Mostrando entradas de 2018

Errores

El día anterior lloraba, no podía entender dónde estaba mi error. Busque entre mis manos, en medio de mi sonrisa quebrada, en el hueco que había dejado justo debajo del alma el paciente y loable amor. No había nada, no decían nada, nada me guiaba a ningún lado, y otra vez me sentí perdida, inmersa en un colosal mundo que se sume inminente en la calificación superficial medida por la aprobación del éxito o la burla del mal visto fracaso. Completa y enteramente dolida, intentando vagamente entender. Ahí estaba yo siendo humana, arrancando a mis ojos   aquel llanto nacido en un entorno material, invocando pacifico al subconsciente que amenazaba con nunca volver. No hay más, no hay respuestas, las cosas tan solo pasan, las decisiones una por una simplemente se toman, las consecuencias esperan como diamante en bruto tras el carbón, anhelando pulirse bajo la mano experta, conocedora del incansable dolor. No hay más para buscar...

Reencuentros

Dentro del alma están contados los días que con amor a Dios le pedí que volvieras a mi vida, cada nota guardada en el calendario para una persona que no volvía, cada canción puesta en pausa para dedicarle a alguien que no vi. Cada noche, cada aliento, cada causa, cada acercamiento imaginario que finalmente no ocurría, no pasaba. ¿Qué habías robado de mi alma, que así tanto me hacías falta? ¿Cómo buscarte en el principio, cuando ni siquiera hubo final? Y dentro de todo esta contado el camino, uno por uno los pasos, para saber cómo fue que volví, cómo me reencontré contigo después de tanto perderme, luego de tanto y tanto vagar. Dentro del alma están contados los días que con amor Dios me escuchó para devolverte a mi lado, y te puedo ahora leer cada nota, cada plan, meta y propósito, cantarte alegre cada mañana de una por una todas las canciones, para sonreírte y bendecirte, para perdonarte y amarte, pero sobre todo para nunca olvidar dónde es que siempre...

A veces

A veces te encuentro desvencijado entre mil sombras que no me aportan nada,  a veces iluminas como luna,  como vela, como sol. A veces me dejas y a veces me acompañas,  a veces me olvidas y a veces me amas;  eres como un loco poeta  que me escribe cada noche con diferentes ganas, me tiñes de emociones y deseos. Soy yo esa que dibujas y compones,  yo que me dejo fundirme  entre luces, sombras y colores,  te tengo, te poseo y te pierdo a cada instante, y amor mío: es un dulce placer recuperarte, tentar de nuevo tu piel  y hacer que me traces otra vez,  una vez, nuevamente, en un imperfecto boceto  y cerrarte la boca en el intento.  Cada día me pides y me sueltas, me haces tuya  y me dejas, mi libre volador poeta.  No te poseo ni me posees,  no eres ni soy tu todo,  y no te prometo nada que no quieras. A veces no sé por qué estamos aquí pero sé porqué siempr...