Es usted muy extraño en cualquier día normal, no sabe todo lo que ha conseguido, y sepa que le hablo de usted porque quiero pronunciar su nombre hasta que esté tan cerca que no quede duda que nos hemos tomado confianza; qué más da lo que digan, nadie lo conoce de la manera en que yo quiero encontrarlo, poco a poco y sin prisa, tome usted su tiempo, termine con calma su cigarro, no se apure, siempre he sido terca y sin intención de amenaza con usted tengo paciencia, sepa que lo voy a esperar; hemos tardado tanto en vernos que sabré aguantar mi ansia hasta tenerlo conmigo, tan cerca que no quede duda que nos hemos tomado confianza para dejar de hablarle de usted, para llamarlo por su nombre y tomarlo por sus manos, para enamorarle la mente y provocar entera su piel, para sacarle los miedos y dejarle mis labios... Pero no se apure, vamos a irnos despacio, termine con calma su cigarro, siempre he sido terca, y yo a usted voy a esperarlo.