Alguien está parado en mi
ventana, pero no logró despertarme del todo, me ha dado parálisis del sueño y
me es imposible moverme o abrir bien los ojos siquiera; quizá de hecho lo que
justo ahora estoy viendo sea todo producto de una alucinación. Siento el
corazón acelerado, de por sí es desesperante no poder parpadear, solo
veo la sombra a través de la delgada cortina, al otro lado de la ventana: es larga y delgada, tiene una mano
pegada al cristal, bueno, al menos tiene manos, lo que significa que es una
persona, aunque eso empieza a preocuparme aún más, probablemente sea alguien que me
espía o que pretende entrar a robar... o a violarme.
Mi corazón empieza a latir más rápido y yo ni siquiera logro respirar con normalidad, siento como mi pecho
pesa cada vez que intento llenar de aire mis pulmones, me duele, incluso creo
que no estoy respirando lo suficiente, y aunque mi boca está abierta
de manera involuntaria, tampoco consigo jalar aire por esa vía, es
desesperante, creo que me voy a sofocar, esta presión en mi pecho no desaparece,
es increíble cómo sin sentir nada más puedo percibir una tonelada oprimiendo mi cuerpo
contra la cama.
Ha movido su mano finalmente, no
sé si ha tardado en hacerlo o si mi percepción del tiempo se ha distorsionado,
la movió solo un poco, hacía abajo y ahora empieza a tocar, da golpes a
la ventana con la palma, golpes que vagamente alcanzo a percibir; quiero gritarle para
que sepa que estoy despierta, gritarle que llamaré a la policía y bueno, en verdad quiero
llamarla, pero mientras pienso todo esto mis piernas y mis manos no
responden, nada, a duras penas lo único que logro es parpadear un poco y
pesadamente. Tengo miedo y la ansiedad empieza a apoderarse de mí, con el
cuerpo oprimido soy capaz de sentir más intensamente los latidos de mi
corazón, lo siento casi en la garganta y el aire me falta mucho más.
Cuando me concentro nuevamente en la ventana, observo que ya no hay
nada, eso me tranquiliza un poco, quizá se ha dado por vencido, o sólo es un pervertido
que intentaba verme dormir en ropa interior.
He leído que cuando experimentas
la parálisis del sueño lo mejor es tranquilizarse, guardar la calma y poco a
poco el cuerpo vuelve a su estado normal, sin embargo el sueño empieza a
vencerme, no quiero dormirme, siento que si me duermo así como estoy, justo ahora podría morir, no
importa cuánta lógica tenga o no eso, o cuántos estudios se hayan realizado sobre
estas situaciones, yo prefiero calmarme primero, moverme, levantarme,
asegurarme que todo está bien y entonces volver a dormir.
Al fin puedo tomar una gran bocanada
de aire y me levanto de un solo movimiento incorporándome en el borde de la
cama, me llevo la mano al pecho, ha sido horrible, aún tengo la sensación
pesada en mis brazos y la boca seca. Quiero asegurarme que todas las puertas
están cerradas, así que me levanto y un poco testaruda me pongo las sandalias,
avanzo torpemente y aún un poco aturdida hacía la puerta, la abro y justo frente a mí, ante mis ojos está mi cama y al pie de
ella mis sandalias, pero yo las traigo puestas, me las puse, lo hice antes de
levantarme; cuando quiero voltear a ver mis pies me doy cuenta de que todo se ha
puesto muy oscuro, más que de costumbre claro... Necesito prender la luz, quiero prenderla, todo esto me
está asustando, al dar la vuelta hacía el interruptor mi vista se topa con el
espejo del tocador, en el reflejo me veo a mí, estoy yo, me estoy viendo claramente,
parada de frente con los ojos cerrados completamente, pero, ¿cómo
chingados puedo entonces estarme mirando?
Empiezo a respirar agitada y me
llevo las manos a la cara, siento los parpados sobre mis ojos, están cerrados definitivamente,
pero yo veo todo... Los nervios se apoderan de mí, y no puedo dar un
paso, no encuentro tampoco el interruptor de la luz al alcance de mis manos, quiero gritar pero no
puedo, siento un nudo en la garganta espantoso. Sigo viéndome en el espejo y hago un
esfuerzo sobre humano por abrir mis parpados, finalmente lo consigo…
Frente a mí está la ventana y yo
estoy acostada en la cama, la sombra está ahí, dando golpetes al cristal con
la palma de la mano abierta mientras yo no puedo mover ni un sólo dedo. Ya no sé si estoy
soñando, si hace un momento estaba soñando
o qué es lo que está pasando, pero alguien está parado en mi ventana.
Intento concentrarme e ignorar la terrible sensación de asfixia para tratar de
darme cuenta si aquello es real o también es producto de mi mente que me
juega una mala pasada, en eso estoy pensando cuando la persona al otro lado
asiente con la cabeza, ¡la puta madre!, ¡Dios!... Quiero estar soñando, estoy muerta
de miedo, esa pinche cosa me puede ver y me ha respondido; no deja de golpear
con su palma, y de pronto... se detiene. En
ese momento me doy cuenta de que no percibo ningún otro sonido, ninguno en absoluto, ni siquiera el del
aire acondicionado, está apagado, no sé en qué momento se apagó, de echo el
calor empieza a ser insoportable y eso agrava mi sensación de ansiedad. No
puedo dejarle de ver, me aterra solo pensar que pueda entrar a mi
habitación encontrándome yo tan vulnerable en este estado, sólo atino a
pensar ¿qué carajos quiere?, y en eso estampa su palma contra el cristal pero esta vez realmente
fuerte, para entonces apuntar con su dedo hacía el interior, hacía la cama,
hacía mí.
Un grito logra escapar de mi
pecho y me despierto en el sillón de la estancia, la televisión está encendida... Sí, ahora lo recuerdo: Estaba viendo mi serie y me he quedado dormida, pero qué
puto sueño he tenido, intento calmarme y volteo la vista hacía el reloj que está
en el microondas en la cocina, no es tan tarde realmente, son las diez de la
noche y aún tenía pensando sacar la basura a la calle, mañana pasa el camión.
Una vez que mi mente se distrae con estos pensamientos me levanto y voy al
baño, me echo un poco de agua en la cara y al levantar la vista al espejo veo
que mis ojos están totalmente abiertos, no puedo evitar tirarme una
carcajada, estaba tan casada que en media hora de siesta me he inventado toda
una noche de sueño.
Aún hay ruido en la calle, por
las ventanas puedo ver uno que otro coche pasando y luces de algunas casas
todavía encendidas; me vuelvo a reír de todo el miedo que hace unos minutos
sentí, me dirijo a la cocina y saco la última bolsa de basura que tengo que
dejar en el banqueta, odio sacar la basura, y detesto aún más tener que hacerlo
por la noche cuando lo único que quiero es ya descansar.
Quise girar la perilla del candado, pero la
puerta no lo tenía puesto... es verdad, seguro lo
hice antes de irme a dormir, pero en el sueño claro, ese sueño. Al salir cierro la puerta con la llave, por
seguridad, más después de las tonterías que acabo de soñar, pongo el llavero en mi sudadera y camino hacia la calle,
solo debo poner las bolsas en la banqueta para que los del recolector las
vean en la mañana y se las lleven. Me agacho un poco para ponerlas sobre el piso, ¡qué asco!, cómo odio
en verdad sacar la basura.
Aprovecho para ir a mi patio
trasero a encender el calentador, el remoto se averió y tengo que
prenderlo manual, giro la perilla y cierro la tapa.
Para no dar la vuelta a toda la casa otra vez, decido
entrar por la puerta de atrás y busco las llaves en mi sudadera pero no están,
es estúpido, sé que las puse ahí porque cerré la puerta con candado y eso es
imposible si no tengo la llave conmigo... quizá se me han caído; me dirijo
rápidamente al frente de la casa a buscarlas, busco en la banqueta y en el
camino pero no están, y ahora, además del susto tengo que llamar a estas horas
a un cerrajero, con lo caro que sale después de las diez, ya ni siquiera me interesa saber cómo es
que no están conmigo o dónde se cayeron. Sólo por terca voy a la puerta, quizá
la he dejado abierta, intento girarla pero es imposible, está cerrada, estoy
tan enojada.
No tengo conmigo mi celular, veo que la casa de a lado aún tiene la televisión encendida y decido
pedirles ayuda, me conocen, sólo espero que por la hora me abran y puedan
prestarme un teléfono o incluso ayudarme con mi problema y así me ahorro el
cerrajero.
Camino hasta el pórtico y toco el
timbre pero no funciona, esos timbres que instalan las compañías
contratistas son pésimos, ¡qué sorpresa!, decido asomarme a la ventana para ver
si mi vecina es quien ve la televisión y tocarle, cuando estoy frente al vidrio veo que el aparato está encendido pero no hay nadie en el sillón, y el
comedor, y los tapetes, y mis cuadros, y mis fotos…
Aparto la vista y me doy cuenta de que estoy
viendo mi casa, ¿me estoy volviendo loca?, intento nuevamente abrir la puerta
pero está cerrada, regreso y me asomo otra vez por la venta, quiero estar segura de que realmente
está pasando, que no estoy intentando abrir otra casa. Cuando pego mi cara al cristal veo todas mis cosas nuevamente, y junto al sillón, mi sillón, una
persona, ¿cómo mierda entró a la casa?, veo que
empieza a caminar hacía mi habitación. ¡Me van a robar todo lo que tengo!, ¿qué hago? Lo único que atino es correr hacía la casa del otro lado mientras grito por ayuda como verdadera loca, toco
insistentemente la puerta de enfrente pero nadie abre, así que me voy directo
a las de las habitaciones, no me importa a quién despierte, alguien está en mi
casa. Empiezo a tocar frenéticamente la puerta de atrás pero tampoco responden,
voy al ventanal de la habitación principal e intento ver si hay alguien ahí que
pueda ayudarme…
Las cortinas son casi trasparentes,
claramente puedo ver hacía el dormitorio: estoy en la cama, me quedo
petrificada... estoy ahí con los ojos de par en par sin parpadear, con la boca abierta
viendo hacía la ventana, y sobre mí está esa figura alargada que hace un
momento había visto en mi sala, ¡es la cosa más horrenda que he visto! Empieza a meterse en mi boca, sí ¡puta madre!, se está metiendo en
mi boca, me abraza con tanta fuerza y se retuerce alrededor de todo mi cuerpo que parece que estoy siendo devorada, ¿qué mierdas es eso? No sé qué hacer y empiezo a tocar con todas mis fuerzas la ventana…

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