Ir al contenido principal

Entradas

Al que le hablo de usted

  Es usted muy extraño en cualquier día normal, no sabe todo lo que ha conseguido, y sepa que le hablo de usted porque quiero pronunciar su nombre hasta que esté tan cerca que no quede duda que nos hemos tomado confianza; qué más da lo que digan,  nadie lo conoce de la manera en que yo quiero encontrarlo, poco a poco y sin prisa, tome usted su tiempo, termine con calma su cigarro, no se apure, siempre he sido terca y sin intención de amenaza con usted tengo paciencia, sepa que lo voy a esperar;  hemos tardado tanto en vernos que sabré aguantar mi ansia hasta tenerlo conmigo, tan cerca que no quede duda que nos hemos tomado confianza para dejar de hablarle de usted, para llamarlo por su nombre y tomarlo por sus manos, para enamorarle la mente y provocar entera su piel, para sacarle los miedos y dejarle mis labios... Pero no se apure, vamos a irnos despacio, termine con calma su cigarro, siempre he sido terca, y yo a usted voy a esperarlo.

Culpable

  Si me hubieras preguntado yo ya tenía mi respuesta, yo no lo hubiera considerado, eras tú mi gran apuesta.  No es que no tenga palabra, yo no quería cerrar la puerta, ya estaba de ti enamorada ¡no sé cómo no te diste cuenta! Y ahora vienes a reclamarme que no tengo perdón, ¡Soy culpable por haberte dejado bandido entrar cuando tú aún no eras mío! Y ahora vienes a reprocharme que soy mala y no digna de hablarme, si mi único pecado amor mío fue ese día haber yo cedido.  Ahora viene y me dices que tú pensabas intentarlo, pero jamás me detuviste ¿Cómo podía yo adivinarlo? Ahora pretendes culparme por haber todo terminado, ¿Y tantas veces que fui a buscarte esperando seguir a tu lado? Pero vienes a reclamarme que no tengo perdón, ¡Soy culpable por haberte dejado bandido entrar cuando tú aún no eras mío! Y ahora vienes a reprocharme que soy mala y no digna de hablarme, si mi único pecado amor mío fue ese día haber yo cedido. 

Quién

¿Quién puede tocarte una canción  que recorra tus labios en millones  de segundos que se vuelven horas? ¿Quién puede motivar tanto tu corazón  que tu mente olvide las palabras correctas  y suelte carcajadas completas? Dime cuando sueñes, ¿quién?  Si cierras los ojos, ¿dime quién? Quiero ser yo, dime si puedo ser yo,  la que te toque el alma y te cante el amor,  volcando sueños a la luz de unas pocas horas,  viajando sin sentido por miles de kilómetros  que no conocemos ninguno de los dos. Dime si puedo escribirte,  si puedo inspirarme en tus ojos  que brillan en cualquier momento del día,  en esa sonrisa que desgasta cualquier barrera  y disuelve mi sensatez, y baila y vibra  y me suena a milagro y me mantiene encendida. 

Donde sea que estes

¿Dónde está? En los labios, los ojos, en lo dulce del suelo cuando mece sus pies. Ahí cae cabizbaja soplando la alegría, que aún ilusionada espera sostener en sus débiles manos que amenazan tiernamente con perder. Y las piernas largas provocadoras de sutiles desgracias, incompetentes en el amor, lánguidas ante los juicios absurdos y las materialistas construcciones. ¿Dónde está? En un mundo inexistente perteneciente tan solo a los suspiros de su mente. Coleccionando emociones, una por una en algún lugar de su alma, dándoles un hogar, un minuto, un respiro, un poco de paz y algo de calma, para finalmente liberarlas. ¿Dónde está? Si nunca existe en la realidad, embriagada sin alcohol, discutiendo sin sentido entre palabras y sonidos, construyendo con las manos heridas dándole vida una vez más. Y la sonrisa desafiante y   sencilla empaca con rimas la indiferencia fortuita de la experiencia profana que le ha perm...

Eres tú

Eres mucho más de lo que cualquier letra en ningún poema pueda realmente expresar. Eres un cómplice perfecto a quién bañar de risas, de paz, de experiencias, de vida en cada oportunidad y momento. Eres a quien contarle historias que no he contado a nadie, a quien cantarle canciones que había guardado en secreto coleccionando en el alma para un gran viaje. Eres a quien crearle memorias que se escriban sin letras entre miles de paisajes, boletos, millas y maletas. Con cada impulsivo momento, construyendo visiones y metas, con tiempo e ideas, poco a poco, cada mañana con calma, entre las sábanas, tu otro amor y la luz de la ventana. Eres por quien cruzar mil veces para guardar entre burlas nuestros raros misterios que nos llenan de valor. Eres tú entre palabras y miles de caricias a quien dar lo que nunca di. Eres con quien quiero todo aunque no sea sencillo, por lo mucho que vales, por la bendición que es amarte y que me quieras contigo. Créditos ...

Enamórame

No tengas miedo si no me escuchas, a veces las palabras más dulces vienen disfrazadas de miradas, no te desesperes si por miedo he olvidado cómo amar, enséñame de nuevo a sentir, enséñame de nuevo a tocar, a dejar mis labios en ti y tus ganas inmensas de mí. No olvides que te quiero si por tonta olvido mencionarlo, pregúntamelo si es necesario, háblame de amor, háblame de la vida, haz de esta niña arida una mujer enamorada que no recuerde nada, que comience en tus brazos y termine a tu lado. No dejes de pensar en mí cada vez que te vas, que siempre pienso en ti y cada vez mucho más. No olvides que te quiero aunque a penas lo leas, no dudes que soy tuya aunque aún no lo sea. Marzo de 2018.

Errores

El día anterior lloraba, no podía entender dónde estaba mi error. Busque entre mis manos, en medio de mi sonrisa quebrada, en el hueco que había dejado justo debajo del alma el paciente y loable amor. No había nada, no decían nada, nada me guiaba a ningún lado, y otra vez me sentí perdida, inmersa en un colosal mundo que se sume inminente en la calificación superficial medida por la aprobación del éxito o la burla del mal visto fracaso. Completa y enteramente dolida, intentando vagamente entender. Ahí estaba yo siendo humana, arrancando a mis ojos   aquel llanto nacido en un entorno material, invocando pacifico al subconsciente que amenazaba con nunca volver. No hay más, no hay respuestas, las cosas tan solo pasan, las decisiones una por una simplemente se toman, las consecuencias esperan como diamante en bruto tras el carbón, anhelando pulirse bajo la mano experta, conocedora del incansable dolor. No hay más para buscar...

Reencuentros

Dentro del alma están contados los días que con amor a Dios le pedí que volvieras a mi vida, cada nota guardada en el calendario para una persona que no volvía, cada canción puesta en pausa para dedicarle a alguien que no vi. Cada noche, cada aliento, cada causa, cada acercamiento imaginario que finalmente no ocurría, no pasaba. ¿Qué habías robado de mi alma, que así tanto me hacías falta? ¿Cómo buscarte en el principio, cuando ni siquiera hubo final? Y dentro de todo esta contado el camino, uno por uno los pasos, para saber cómo fue que volví, cómo me reencontré contigo después de tanto perderme, luego de tanto y tanto vagar. Dentro del alma están contados los días que con amor Dios me escuchó para devolverte a mi lado, y te puedo ahora leer cada nota, cada plan, meta y propósito, cantarte alegre cada mañana de una por una todas las canciones, para sonreírte y bendecirte, para perdonarte y amarte, pero sobre todo para nunca olvidar dónde es que siempre...

A veces

A veces te encuentro desvencijado entre mil sombras que no me aportan nada,  a veces iluminas como luna,  como vela, como sol. A veces me dejas y a veces me acompañas,  a veces me olvidas y a veces me amas;  eres como un loco poeta  que me escribe cada noche con diferentes ganas, me tiñes de emociones y deseos. Soy yo esa que dibujas y compones,  yo que me dejo fundirme  entre luces, sombras y colores,  te tengo, te poseo y te pierdo a cada instante, y amor mío: es un dulce placer recuperarte, tentar de nuevo tu piel  y hacer que me traces otra vez,  una vez, nuevamente, en un imperfecto boceto  y cerrarte la boca en el intento.  Cada día me pides y me sueltas, me haces tuya  y me dejas, mi libre volador poeta.  No te poseo ni me posees,  no eres ni soy tu todo,  y no te prometo nada que no quieras. A veces no sé por qué estamos aquí pero sé porqué siempr...

Bonita

Es a veces tan frágil la manera en la que nace… Sutil, entre los despojos de un invierno limosnero, tan frágil, tan suave, con el aroma febril de la inexperiencia, cual llama que brota débil entre los escombros del alma, intentando iluminar el vacío que un día se quedó sin luz. Bonita y creces, sin mi permiso, creces inquietante veraniega, acogida a una fuerza descomunal, con ganas, impetuosa, abrigada del cálido umbral de mis vagos y tímidos intentos, y creces bonita, impresionante, sorprendiéndome todos los días, llenando como agua cada rincón de ésta mi infértil tierra, bajo los acordes estruendosos y armónicos de una fe ciega. Compones notas de puntitas mientras bailas descalza, envuelta en los suspiros de sentimientos que creía muertos, los reparas alocada y con sutil ternura me los guías, inundándome por dentro y por fuera desatando la guerra. Bonita y creces, aunque no lo quiera logras que pase, Y de a poco me haces libre de lo que tanto tiempo f...

Entre troles y gorditas de nata

Hace unos días visité la que por casi cinco años fue mi ciudad, no la conocía ya tan bien, las calles me brincaban, no sabía si subían o bajaban, algunos sitios parecían perfectamente iguales y otros no lograban venirme a la memoria. Sentí nostalgia, realmente mucha, no fueron pocos los atardeceres melancólicos que bajé por el camellón del 17 a la sombra majestuosa de los viejos arboles, añorando otra ciudad, deseando que fueran ambas vecinas y tener cerca todo lo que amaba en ese momento. Otras tantas me hice "pato" en la de Hidalgo, fingiendo que traía dinero para comprar lo que me llegara a gustar, cuando en realidad solo me alcanzaba para un trole y unas gorditas de nata. Nunca he sido bien ubicada, recuerdo que aún en ese tiempo confundía la de Carrera con la de Berriozabal, y el micro verde con el otro verde.  -¿Cuál es el que va para la secundaria cuatro? Preguntaba con frecuencia a mis amigos quienes con burla respondían: -¿No eres de aquí o qué...

La mano en la ventana

   Alguien está parado en mi ventana, pero no logró despertarme del todo, me ha dado parálisis del sueño y me es imposible moverme o abrir bien los ojos siquiera; quizá de hecho lo que justo ahora estoy viendo sea todo producto de una alucinación. Siento el corazón acelerado, de por sí es desesperante no poder parpadear, solo veo la sombra a través de la delgada cortina, al otro lado de la ventana: es larga y delgada, tiene una mano pegada al cristal, bueno, al menos tiene manos, lo que significa que es una persona, aunque eso empieza a preocuparme aún más, probablemente sea alguien que me espía o que pretende entrar a robar... o a violarme.    Mi corazón empieza a latir más rápido y yo ni siquiera logro respirar con normalidad, siento como mi pecho pesa cada vez que intento llenar de aire mis pulmones, me duele, incluso creo que no estoy respirando lo suficiente, y aunque mi boca está abierta de manera involuntaria, tampoco consigo jalar aire por esa vía, es de...

Locuras y cosas extrañas

Me ardes en la mente,  transformas mis ideas en pequeños paraísos cuando te pienso, y te pienso tú no sabes de qué manera, y cada vez de más maneras...  Y te veo entre mis brazos sin hacer nada comiéndome con la mirada,  esa mirada que me retuerce las ganas de devorarte poco a poco con esta hambre que te tengo,  me gustas curiosa loca encendida, discreta locura mía, me llenas de polvo los recuerdos, me haces nada,  me haces todo, me haces explotar en mil millones de universos paralelos,  repletos de estrellas, de lunas...   Me divagas en la mente como el estribillo de mi canción favorita,  y me vienes al recuerdo y me vienes a la piel,  y te construyo lentamente en mi imaginación lunar por lunar,  y me llenas de ansias, de ganas y de veinte palabras más que no he podido pronunciar.

Génesis

    A veces las historias no tienen ningún sentido, vienen y van, algunas se crean, otras se cambian, con el paso del tiempo, de los años. Yo, por ejemplo, no sé qué tanto cambiará mi historia, hasta donde ha de llegar, ni cuanto perdurará, pero lo que sí sé es que tengo que contarla, porque alguien tiene que saberlo.     Hace 45 años que se esperaba que el mundo cambiara, que ocurriera algo sorprendente, algo que revolucionara la vida y nos hiciera evolucionar a nosotros como especie. Ese cambio sin embargo, parecía venir muy lento, y es que a pesar de los avances tecnológicos que empapaban nuestra industria, las mejoras en la calidad de vida eran pobres; a decir verdad, buscábamos un algoritmo que resolviese nuestros defectos y deficiencias desde afuera, como un soporte, como un software que nos ayudara a ser mas eficaces, y dejábamos de lado las leyes propias de la naturaleza, evolucionar desde adentro y por necesidad.     El centro médico en ...

Pretextos

Hoy no tengo palabras, el maquillaje se ha corrido, mi boca está rota quebrados los ojos, se ha muerto el olvido... lo que tanto esperabas. Me golpean impotentes las letras en mis manos, ya nadie aquí toca, solo hay despojos, no quedan reclamos de lo que estamos consientes. Hoy no pienso verte de frente, yo ya no tengo motivos, cambiaron los versos, pisaste mis sueños, dejaste abierto y todo se ha ido. Tal vez no soy muy fuerte, quizá ninguno lo fuimos, dejemos los juegos que sobran pretextos, yo no estoy muriendo, puedes irte tranquilo.

La loca

Me gustaría ser el amor de su momento para amarle en las risas y en sus oscuros misterios, para llevarle serenata justo ahí bajo su cuello, y cantarle melodías al compás de sus besos. Quererla, desearla, admirarla, para llevarla de la mano  y ansiar quemarla.  Que el incluso el más anciano sepa que ha sido en mí  dónde cada noche ha ardido para volver a la vida. La loca me atrapa,  me engaña y consterna,  hunde sus manos en mí,  me llena de amor y me vacía tanto de ella. Me gustaría ser al amor de su momento, tan sólo por hoy atarla para probar de sus ojos y fingir amarla, para hacerla libre mientras duerme y volver mañana si ella quiere. 

Viajero

Lleva ligero las botas al vuelo, no más, no menos, alegre y cordial quizá entre mentiras y sal, tal vez a verdades y el cielo, con los ojos clavados en él, lloviendo gracia lejos de aquí, montando viajes casuales, volviendo a esa su casa el mundo entero sin llave, dejando en mi boca un hogar que huele a él, que sabe a mar.