Qué oscuridad tan perfecta
recae en tu cuerpo,
me provoca sin duda
más que pensamientos,
tu silencio enardece
mis sentidos
y acelera los impulsos
de mi débil piel,
penetras con fuerza
sin tocarme
un solo instante,
en la sutil bajeza
de mis fieles instintos.
recae en tu cuerpo,
me provoca sin duda
más que pensamientos,
tu silencio enardece
mis sentidos
y acelera los impulsos
de mi débil piel,
penetras con fuerza
sin tocarme
un solo instante,
en la sutil bajeza
de mis fieles instintos.
Válgame pues la mirada
que somete e impregna,
olvídese el tiempo
que me encara de frente
entera por completo
a tu hiel
cuando te anochece
sin siquiera amarme,
saboteada
en besos confusos,
en silencio inquietante,
doblegada a tus ritos.
El ritmo tu cuerpo
esconde discreto el más
puro infierno,
y yo bajo y me enredo
pecando,
cuanto más ahogas
más me aferro
bestial hombre
a tu hambre voraz,
cuanto más ahogas
más me aferro
bestial hombre
a tu hambre voraz,
olvidando mi nombre
y haciendo el tuyo.
Impaciente me suelto,
me colapso
en el fugaz murmullo
de tu extraño brío,
huyo y renuevo mi fe
y me quedo contigo,
me colapso
en el fugaz murmullo
de tu extraño brío,
huyo y renuevo mi fe
y me quedo contigo,
en la oscuridad tan
perfecta de tu ser
perfecta de tu ser
consumiendo el mío.
Am.

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