He escrito miles de historias en mi vida, pero ésta no se como empezarla por que ni siquiera recuerdo como sucedió, fue hace tanto tiempo... he olvidado como llegue ahi con ella, tal vez me la encontré, quiza me encontró, pero pasó, ella no queria estar sola y yo tampoco y ahí estabamos los dos.
Me estaba viendo fijamente, tanto que empecé a darme cuenta de que esa misma mirada la he visto tantas otras veces, y sabia lo que decía y por qué lo hacía, la entendía perfectamente, sin embargo fingía no entenderle, ese que hablaba era yo, ese que veía era yo, todo ese era yo pero en mujer, lo que alguna vez hace tanto tiempo fui, y ella creía que no sabía de que se trataba...
Me estaba viendo fijamente, tanto que empecé a darme cuenta de que esa misma mirada la he visto tantas otras veces, y sabia lo que decía y por qué lo hacía, la entendía perfectamente, sin embargo fingía no entenderle, ese que hablaba era yo, ese que veía era yo, todo ese era yo pero en mujer, lo que alguna vez hace tanto tiempo fui, y ella creía que no sabía de que se trataba...
Estaba ahí y reía como si el mundo se fuera a acabar y hablaba en mi idioma y no le daban miedo mis intenciones, estaba coqueteando, pero no conmigo, con la vida... y eso me seducía aun más... era inquietante verla sin reservas, justo tal y como era, sin mascaras, sin las absurdas pretensiones de quedar bien conmigo...
No me engañaba pero sinceramente quisiera que sí, quería que me mintiera y creerle, jugar y olvidarme del resto, sólo ella bastaba en ese instante, sólo ella era perfecta en ese momento, sin tacones, sin maquillaje, sin ropa elegante, sin buscar nada, jugando el mismo juego que yo...
Y ella, ella reía y yo no sabia por qué... Cómo saberlo si apenas y la conocía, y de pronto volvía a soltar esa tremenda carcajada que lejos de molestarme me producía una extraña sensacion de placer, como un beso apasionado, como un susurro tierno en el oído, como si me estuviera envolviendo con un sonido, como si ese sonido fuese una suspicaz caricia... La entendía y buscaba mil formas de negármelo pero recorría en segundos muchos años, a su lado, de su vida, de amistad y tonterías...
y ella, ella jugaba y se burlaba de lo que yo sentía, y ni siquiera le importaba lo que ella pudiese sentir, era un momento, era el momento...
Estaba hablando conmigo, era yo el que estaba ahí sentado frente a mi, riéndose sin importar lo gracioso de aquel sonido, burlándose de los deseos, de la vida y sus misterios, era yo quien me volvía loco mientras hablaba de mis canciones favoritas, de cosas de hombres, de estupideces y groserias, era yo mismo quien me mofaba de la sociedad, de las ridiculeces del amor, era yo, todo ese tiempo me sentí ahí y me fije en mi... y no podía dejar de reír con ella, con esa mujer que era yo y yo quien jugaba a ser ella, era ella la mujer con quien jugué, era ella quien yo mismo era siendo sólo ella misma... ella era la mujer, la que me movió en una noche sin siquiera mirarme, la que me hizo estremecerme sin tocarme, ella era la mujer que me hizo olvidarme del tiempo, que convirtió en horas los minutos, la que me embriago sin alcohol y me hizo viajar sin moverme del asiento... era ella... la que bajo del auto para perderse en la calle sin volver a verla.
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