Tú eres más
que todo,
más que nada
eres agonía y la lejana calma,
eres la caricia que mi piel clama,
un volcán
furioso que me excita,
¡que me enerva
y perjudica!
¡maldita!
¿quién te crees tú que me ignoras?
¿quién eres tú que me esquivas?
¡eres una estúpida bendita!
que pretende asesinar mi sensatez...
¡maldita!
maldita...
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